31 de enero de 2009

LA INTEMPERIE DEL DISCURSO

Querido:
Usted acabará en las antologías infantiles aunque merezca el Premio Nobel, lo veo un poco distraído. Digamos que atacar la peste es una empresa siderúrgica, sólo no va a ser posible, cuente con mi colaboración, también yo soy médica de almas. Divulguemos sus métodos, una poética de las ciencias, un conocimiento esperado.
Las astronaves necesitan más datos para el archivo.
Fue fascinante escucharlo hablar entre las fieras. A pesar de ser científicos, habíamos sido cómplices de una transformación inédita, alquimia hereje, riquezas del poder.
Al final su amiga, con esto de la peste, logró reputación. Por todos lados amenazan decir la verdad, ¿vió que poca imaginación doctor?. Uno al final se calla, escucha y se vuelve inocuo, transparente, invisible.
Las paredes de Paris, son un escándalo que no teme al Sena. Orillas inventando tiempos, personajes ausentes, siglos anclados en ninguna parte.
Magos, subversivos, miserables, sabios disfrazados, cabalistas, jugadores, en fin, un poco caótica la filosofía, una humanidad incalculable.
Espero doctor que los poetas no nos pongamos de moda. Nuestros métodos son imposible de ser dichos. Invisibles tácticas del momento.
Es innegable que señales luminosas con los tiempos nos llevarán a todas las fiestas de disfraces, tendrá que acompañarme, no es elegante negarse.
Necesito su ayuda, disculpe mi exigencia, pero usted sabe doctor, que aquí en Viena, la vida no es la vida.

(del libro "Blues para la Corona" de Lucía Serrano)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=2826493871469319904#postandcommentsettings